El Chocó es el departamento con un alto número de muertos producto de la guerra y con mayor desempleo en Colombia. El atraso en su desarrollo no aguanta un índice mas en los guarismos nacionales, no tiene una carretera que lo lleve a los dos mares que posee, la desnutrición infantil en la población indígena cobra vidas año tras año y las pocas obras que le han construido, sus habitantes las han conseguido colocando contra las cuerdas a los gobiernos nacionales a punta de paros cívicos.
Sin embargo, con ese lastre y la inequidad que lleva a cuestas, Buenaventura, Bojayà y Quibdó, fueron las poblaciones que de forma mayoritaria refrendaron los acuerdos de paz. La violencia, muerte y desplazamiento que sacudió a estas localidades del Pacífico Colombiano hicieron que sus habitantes se movilizaran a las urnas y votar masivamente.
Otro ejemplo de reconciliación, paz y bondad de un pueblo históricamente pacífico, pero que le dijo un no rotundo a la guerra y querer ahuyentar en definitiva esos enjambres de muerte y desolación de sus territorios.
Nariño y Cauca hicieron lo propio. Y dejan al descubierto que el sufrido tejido social de la etnia afro se olvidó por momentos del abandono del Estado para suplir sus carencias en servicios públicos y decidió acudir a votar por el Si
No obstante, varias voces de las comunidades negras expresan su temor con el triunfo del no. Dicen que “todo iba por buen camino hasta el pasado domingo a las cinco de la tarde, hora en que los guarismos no alcanzaban a respaldar los acuerdos firmados el pasado 26 de septiembre en Cartagena”.
Los que votaron por el no, poco o nada saben de las balas, violaciones y desplazamientos en nuestros territorios, dijo un miembro del movimiento afro. Por eso, recalcó, en su mayoría viven en las grandes ciudades y gozan de los privilegios que ofrecen los bienes y servicios que les ofrece el gobierno nacional, mientras nosotros ponemos los muertos.
Los cuatro departamentos del Pacífico Colombiano votaron por el Si 1.192.760 votos y por la no refrendación 843.322 papeletas
CHOCÒ, Por el Si 74. 860, contra 19.092 del No
VALLE, Por el Si 633.329, y 574.237 por el No
CAUCA, 234.523 por el Sí y por el No 113.741
NARIÑO, 250.048 a favor del Sí y 136.252 en contra
Los Afrobogotanos también acudieron en forma masiva, siendo las localidades de Kennedy, Suba, Engativá, Fontibón y Santa Fè, principalmente, donde se concentraron en gran número para decidir a favor del Sí.
En la antigua gobernación de Cundinamarca, ubicada en pleno corazón de Bogotá, contiguo a la iglesia de San Francisco de Asís, Santo patrono de los Quibdoseños, el edil de la localidad de Santa Fè, John Curi y su hermana Yocasta, lideraron una campaña de pedagogìa y acompañamiento a los lectores a favor de la aprobación de los acuerdos de la Habana.
Estudiantes, abogados, arquitectos, enfermeras, amas de casa y hasta desempleados quienes en su mayoría se han desplazado de manera voluntaria, otros no tanto, en busca de mejorar sus niveles de vida y protección de la misma, , se agolparon frente a los listados para reconocer su puesto de votación y sufragar.
“Votamos por el Sí porque queremos un mejor porvenir para nuestros hijos, no queremos más guerra, sangre y muerte en nuestros territorios. Que los desplazamientos cesen para toda la vida. Que nuestros campesinos vuelvan a sembrar plátano y chontaduro. Los pescadores lancen sus chinchorros sin miedo a que la guerrilla les vaya a quitar el pescado”, fueron algunos de los testimonios de los siguientes Afrocolombianos entrevistados por el AfroBogotano, poco después de cumplir con el acto democrático.
Jorge Batalla-Tumaco, Nadìn Lozano-Quibdó, Fannort Rodriguez Cuty-Puerto Tejada, Sandra Milena Palacios-Bogotà, Hanner Viàfara-Puerto Tejada, Yocasta Cury-Tadò, Luis Angel Mosquera-Condoto, Yadinson Ruiz-Tadò, Sandra Gonzales-Jamundì, Wilfrido Palacios-Cali, Diana Echavarrìa-Quibdò, Juan Carlos Palacios-Quibdò, Yeferson Mena-Quibdò, Yenifer Palacios-Tadò, Plàcido Cuesta-Quibdò, Jorge Santacoloma-Cali, Yeferson Lloreda-Bagadò, Luisa Palacios-Buenaventura, Amilcar Renterìa-Quibdò, Eduar Pino-Quibdò, Jair Mena-Quibdò, Lucy Palacios-Quibdò, Rocio Palacios-Quibdò, Alcenis Meneses-Patìa, Jair Rodriguez-Istmina, Luis Carlos Renterìa-Quibdò, Elkin Cuesta-Quibdò, Luz Nereida Moreno-Quibdò, Juan Mosquera-Istmina, Walter Còrdoba-Condoto, Caterina Machado-Bagadò, Consuelo Rodriguez-Bogotà, Hersan Asprilla-Andagoya, Aura Vanesa Aguilar-Quibdò, Mònica Cortès-Barbacoas, Luis Guillermo Quiñonez-Tumaco, Alber Edwin Rentería-Quibdò, Ruben Darìo Cifuentes-Tumaco y Alejandra Urrutia-Andagoya







Hay unos que no votaron, los desplazados, los humillados y ofendidos…
Ser desplazado…
es huir sin recoger el cadáver de tu hermano,
es huir sin honor, dejando atrás el huerto sin cosechar,
es esconder la cabeza en el anonimato de la ciudad.
Ser desplazado es ir con la cabeza gacha
y el estigma de auxiliar de la Guerrilla, o los Paracos,
(Para el efecto da lo mismo) sobre la frente.
Ser desplazado, es ver a tus amigos, uno a uno,
Voltear la mirada hacia arriba , hacía el sol, aunque encandile,
o cambiar de rumbo para no mirarse en tus ojos.
Ser desplazado es cambiar de cama, o banco de parque todos los días,
es envidiar el hueco bajo el puente del que llegó la noche anterior,
es buscar el alimento donde arroja el mendigo los sobrados de rico.
Ser desplazado es mirar con agradecimiento a los verdugos
que tuvieron la bondad, o la pereza, de no esconder
el cadáver de tu hijo, o hermano, dentro de la manigua…
o en el fondo del mar.
Ser desplazado es hacer las largas filas ante la Cruz Roja,
la Red de Solidaridad, la Defensoría del Pueblo, la fiscalía,
para optar al título de desplazado, ciudadano colombiano de segunda.
Ser desplazado es tener que mirar al piso,
cederle el paso al ciudadano de bien.
Ser desplazado es no tener adonde ir.