La diseñadora Kelly Becerra, en el stand 59 del Pabellón 8 de Corferias/ fotos Antonio Sánchez
De Quibdó a las grandes plataformas de la moda, esta diseñadora afro convirtió residuos, creatividad y memoria territorial en una empresa que ya pisa escenarios como Colombia Moda. Hoy, en el Petronio Álvarez de Bogotá, comparte vitrina con otras mujeres emprendedoras del Pacífico.
Por Antonio Sánchez | Fotoperiodista
Hay historias que no necesitan grandes discursos para demostrar de qué está hecho un pueblo. La de Kelly Becerra es una de ellas.
Nació en Quibdó, Chocó, creció en Cali bajo el cuidado de su tía abuela Pastora Castro —una mujer de 101 años que ella define como “la dueña del rebaño”— y terminó convirtiendo dos de sus grandes pasiones, la gestión ambiental y el diseño de modas, en una empresa que hoy empieza a abrirse camino en las grandes plataformas de la industria.
Su nombre es Mar de Gea, una apuesta por la moda sostenible que transforma botellas, tapas, bagazo de caña, almidón de maíz y redes de pesca recicladas en prendas que, además de vestir, cuentan historias.
Pero esta no es solamente la historia de una diseñadora; Kelly representa a miles de emprendedores afrocolombianos que decidieron no esperar a que las oportunidades llegaran desde afuera. Optaron por convertir sus conocimientos, sus saberes, su creatividad y su capacidad de trabajo en pequeñas empresas y proyectos de vida.
Y justamente por eso su presencia en Bogotá tiene un significado especial.
El Pacífico también emprende
Por estos días, Kelly participa en el Festival Petronio Álvarez en Bogotá, instalado en Corferias dentro de la Casa Grande del Pacífico, un espacio que reúne emprendimientos, sabores, sonidos, saberes y expresiones culturales del territorio.
La iniciativa cuenta con el apoyo de las alcaldías de Bogotá y Cali, la Cámara de Comercio de Bogotá y Corferias, convirtiendo la capital en una vitrina para mostrarle al país otra cara del Pacífico: la de sus empresarios, creadores y emprendedores.
“Compartiendo es que vamos a llegar un poquito más lejos”, dice Kelly.
Y esa frase quizá explique mejor que ninguna otra el espíritu de estas mujeres.
No se trata solamente de vender una camiseta, una diadema o un accesorio. Se trata de entender que cuando una emprendedora afro avanza, puede abrirle espacio a otra.
De la pandemia a Colombia Moda
Kelly estudió diseño de modas hace aproximadamente una década. Trabajó como vendedora de ropa, gerente y supervisora de tienda, asesora de imagen y community manager. Pero durante años tuvo el conocimiento sin tener todavía una empresa propia.
La pandemia y algunas circunstancias personales terminaron convirtiéndose, paradójicamente, en el punto de partida para emprender. Así nació Mar de Gea.
Lo que inicialmente era un sueño a cinco años comenzó a tomar velocidad. Kelly logró llegar a Colombia Moda en apenas tres años y ahora tiene la mirada puesta en las plataformas internacionales.
Su camino, sin embargo, no ha sido en solitario. Reconoce el respaldo de proyectos como Compromiso Rural, de aliados del sector azucarero, de la academia, la CVC, la Universidad Javeriana, su familia y sus amigos. También recuerda con especial importancia un premio internacional de innovación obtenido junto con otra mujer chocoana. Cada apoyo significó un empujón.
Pero la idea, el trabajo y la persistencia tenían nombre propio: Kelly.
Kelly llegó con Mar de Gea, pero decidió no llegar sola. En su stand también tienen espacio Nativa, Kilele Accesorios y Dorely Chamano, tres marcas aliadas con las que construyó una propuesta colectiva
Cuando un residuo se convierte en historia
Quizás uno de los mayores atractivos de Mar de Gea está en que sus prendas no terminan cuando salen de una máquina de coser. Cada estampado cuenta una historia. Cada ilustración lleva algo de su territorio y de sus propias experiencias. Por eso, dice Kelly, muchas personas llegan al stand 59 atraídas por los colores y terminan sorprendidas cuando descubren todo lo que existe detrás de una prenda. Es ahí donde la moda deja de ser solamente moda.
Se convierte en memoria, territorio, sostenibilidad e identidad.
Un periodismo que también abraza
Esta conversación hace parte del ejercicio periodístico de El AfroBogotano y Étnica TV, desde una mirada cercana a las comunidades afrocolombianas. Un periodismo amigable y solidario que, particularmente en estos días, busca poner el foco sobre las capacidades de nuestros pueblos, cuando buena parte de las comunidades del Chocó y del Pacífico todavía enfrentan las consecuencias y necesidades derivadas del terremoto. Porque contar sus dificultades es necesario. Pero contar también su capacidad para levantarse, crear empresa, producir, innovar y salir adelante es igualmente urgente.
El mensaje de Kelly
Kelly no sabe exactamente qué traerá el próximo año. Dice que no es de planear demasiado el futuro y que prefiere dejarse llevar. Pero hay algo que sí parece tener claro: no quiere llegar sola. Quiere que sus amigas, sus colegas y otros emprendedores puedan entrar con ella a esos escenarios donde durante mucho tiempo parecía que el Pacífico no tenía lugar. Y ahí está quizá la verdadera dimensión de esta historia.
Kelly Becerra no está buscando solamente vender moda. Está demostrando que, desde Quibdó, desde Cali, desde Palmira y desde cualquier rincón del territorio afrocolombiano también se puede crear empresa, conquistar vitrinas, innovar y mirar al mundo de frente.
Porque el Pacífico no solo tiene riquezas naturales y culturales. También tiene talento, conocimiento, empresarios, mujeres que emprenden y miles de historias que todavía esperan una vitrina.
Kelly ya encontró la suya. Ahora quiere abrirles la puerta a los demás.
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