La familia usmeña asistió al Encuentro de Juegos tradicionales y ancestrales/ fotos: Antonio Sánchez
En una de las localidades más pobladas de Bogotá la Fundación AFROSALUD convocó a la población afro, indígena y mestiza para celebrar Encuentro de Juegos Tradicionales y Ancestrales uno de los más importantes encuentros culturales que se hayan celebrado en esta localidad ubicada en el suroriente de Bogotá. Ahí estuvimos. Crónica.
Por Antonio Sánchez fotoperiodista
Salí desde el centro de Bogotá con la libreta en mano, el lente atento y la convicción intacta de contar historias que muchas veces pasan desapercibidas. En mi condición de periodista de El AfroBogotano y de Étnica Tv, emprendí el camino hacia Usme para cubrir el Torneo Mixto AfroUsmeño y el Encuentro de Juegos Tradicionales y Ancestrales, sin imaginar que más que un cubrimiento, sería una experiencia profundamente reveladora.
Porque a veces Bogotá nos queda grande. No por su tamaño, sino por lo poco que la conocemos. Y basta con salir de la rutina del asfalto céntrico para descubrir que la ciudad respira distinto en sus bordes, que sus paisajes se abren generosos y que su diversidad se expresa con una fuerza que conmueve. Usme es eso: un territorio que sorprende, que resiste, que florece desde sus raíces.
Al llegar, la cancha sintética ya no era solo un escenario deportivo. Era un punto de encuentro donde mestizos, indígenas y comunidades afro se congregaban en un abrazo de hermandad, unidos por el juego, la cultura y la memoria. Allí, la diferencia no separaba: enriquecía.
Empezó la fiesta
Desde muy temprano, a las 9 en punto de la mañana, comenzaron a llegar las familias usmeñas. Niños, jóvenes, adultos mayores. Todos con una sonrisa, con la expectativa de participar, de compartir, de ser parte de una jornada que desde el primer momento se sintió especial. Y no era para menos: la Fundación Afrosalud, entidad ejecutora del proyecto, había diseñado cada detalle con una precisión admirable, demostrando que cuando hay compromiso, la organización se convierte en arte.
Pero la historia había empezado aún más temprano. A las 7 de la mañana, la consultiva distrital Rosa Murillo y su equipo ya estaban en el lugar, trabajando con disciplina y calidez. Carpas levantadas con orden, mesas de registro, acreditaciones en marcha, sonido afinado, alimentación garantizada, refrigerios dispuestos, ambulancia en sitio, seguridad coordinada. Nada quedó al azar. Cada elemento hablaba de respeto por la comunidad y de amor por lo que se estaba construyendo.
La tarde avanzó bañada por un sol generoso, como si también quisiera ser parte de la celebración. Cerca de 200 asistentes llenaron el espacio de risas, de competencia sana, de tradición viva. Fue, sin exagerar, una actividad pocas veces vista en una de las localidades más pobladas de Bogotá.
En cada juego, en cada carrera, en cada dinámica ancestral, se tejía algo más profundo que la competencia: se tejía identidad. Y al final, cuando el bingo marcó el cierre de la jornada, no se trataba solo de premios. Se trataba de reconocer la participación, la entrega, la alegría de un pueblo que celebra su cultura sin pedir permiso.
La lideresa del éxito
María Rosa Murillo, en sus palabras de apertura, agradeció a la alcaldesa de Usme, Leidy Marcela Pinilla; a Yeison Eduardo Valencia, referente de las comunidades negras ante la Alcaldía de Usme; al profesor John Edwar Hurtado, de las escuelas deportivas; a Sandra Riascos, referente de la Secretaría de Gobierno; así como a la comunidad participante y a la Consultiva Local.
Este evento incluyente y pluricultural fue producto de la concertación de la línea diferencial de la Secretaría de Gobierno de la alcaldía de Bogotá y la alcaldía de Usme.
La inauguración estuvo a la altura de la jornada: el director de Etnias de Bogotá, David Cortés, el subdirector Juan Manuel Palacios y la consultiva distrital María Rosa Murillo dieron apertura oficial a una fiesta cultural que quedará en la memoria de Usme.
Y ahí estaban también nuestras cámaras, nuestras fotografías. Porque en las páginas de El AfroBogotano y en las imágenes de Étnica Tv, no solo se documenta un evento: se captura la emoción, se preserva la historia y se amplifica la voz de una comunidad que tiene mucho que decirle a la ciudad.
Regresé al centro con algo más que material periodístico. Regresé con la certeza de que Bogotá es infinita, de que sus territorios guardan tesoros humanos y culturales, y de que contar estas historias no es solo un trabajo: es un deber
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