Afrodescendientes provenientes de las 21 localidades de Bogotá se dieron cita en los Premios Benkos Biohó 2026, celebrando con orgullo su identidad, cultura y legado. / Fotos: Antonio Sánchez – El AfroBogotano

La memoria del cimarrón que desafió al poder terminó convertida en una gran fiesta de identidad sobre la carrera Séptima. Bareke Star, Zarakuá, DJ Hawerson, Yesid El Perseverante, DJ OK César Sandoval y el cubano Ricardo Amaray pusieron el ritmo al gran encuentro afro de Bogotá.

Por Antonio Sánchez / Fotoperiodista

Lo que probablemente nunca imaginó Benkos Biohó, el cimarrón que desafió la esclavitud y levantó una de las primeras expresiones de libertad de los pueblos negros en Colombia, fue que siglos después su nombre, su historia y su figura serían la excusa perfecta para que la carrera Séptima de Bogotá se vistiera de fiesta, memoria, emprendimiento, gastronomía y música afro.

Y no fue cualquier lugar.

Fue la Séptima: esa misma arteria capitalina que ha visto pasar buena parte de la historia de Bogotá; la que conoció el tranvía, la que presenció momentos decisivos de la vida política del país y la que, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, quedó marcada para siempre en la memoria nacional.

Y allí, sobre esa calle de historia y tradición, se levanta desde hace décadas uno de los escenarios culturales más emblemáticos de la capital: el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.

Fue precisamente allí donde terminó, el pasado domingo, una celebración que durante tres días puso a las comunidades afrocolombianas, en el centro de la escena bogotana.

La séptima se vistió de afro

Durante tres días, entre las calles 22 y 23, la carrera Séptima cambió de rostro.

La Alcaldía de Bogotá, el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal —IDPAC—, y la Consultiva Distrital de Comunidades Negras, con el acompañamiento de la institucionalidad distrital, hicieron posible una programación que combinó reconocimiento, cultura, emprendimiento, gastronomía y música.

El paisaje habitual de la Séptima fue reemplazado por casetas uniformes donde emprendedores afro expusieron productos nacidos, en muchos casos, de la creatividad y los saberes ancestrales.

Viches en diferentes presentaciones, turbantes, accesorios, ropa africana, artesanías y una variada oferta gastronómica hicieron de este corredor un pequeño territorio del Pacífico, el Caribe y la diáspora africana en pleno centro de Bogotá.

Pescado, longaniza, queso, camarones, patacones, carimañolas, hojaldres, dulces y jugos preparados con frutas exóticas acompañaron una celebración que encontró en la gastronomía otra forma de contar la historia.

El sol bogotano, que muchas veces se esconde detrás de las nubes, pareció sumarse a la fiesta. Y la música terminó de completar el paisaje.

Bareke Star: memoria, música y resistencia

Entre las agrupaciones que le han dado identidad a estos procesos culturales aparece Bareke Star, agrupación que ha hecho de la música y las expresiones tradicionales afrocolombianas una herramienta de identidad y permanencia.

Su trayectoria no es nueva en los escenarios culturales de Bogotá. La agrupación ha participado en diferentes espacios de circulación de la cultura afro y cuenta incluso con antecedentes en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.

En los propios Premios Benkos Biohó, Bareke Star ya había sido reconocido por su aporte cultural.

Su propuesta bebe de las músicas tradicionales y folclóricas de raíz afro, conectando percusión, canto, danza y memoria con una puesta en escena capaz de acercar las raíces del Pacífico y de la diáspora a las nuevas generaciones.

No es solamente música. Es memoria que se escucha.

Zarakuá: cuando el cuerpo también cuenta la historia

Y si Bareke Star llevó la fuerza de la música del Pacífico, Zarakuá volvió a demostrar que el cuerpo también puede convertirse en instrumento de memoria.

La Fundación Cultural Zarakuá nació a mediados de 2005 bajo la dirección de Jeinny Leticia Mena Moreno y ha construido durante años un proceso artístico alrededor de la danza, la música y la identidad afrocolombiana.

Su nombre, de origen africano, significa “comunidad fundada por mujeres”, una definición que explica buena parte de su esencia.

Desde Bogotá, y especialmente desde localidades como Bosa, Zarakuá ha desarrollado procesos de formación y circulación artística que combinan danza, música, tradición y memoria ancestral.

Su propuesta no se limita al espectáculo: es también una herramienta de formación, resistencia cultural y construcción comunitaria. La organización cuenta con procesos artísticos que han alcanzado escenarios locales, distritales, nacionales e internacionales.

Por eso, cuando Zarakuá aparece en escena, el mensaje va mucho más allá del movimiento de los cuerpos.

Es África dialogando con Bogotá.

la programación también abrió espacio para las nuevas sonoridades. Allí apareció Yesid El Perseverante, cantante de música urbana nacido en Carepa, Antioquia, cuya historia personal está profundamente ligada a la palabra que convirtió en nombre artístico: perseverancia.

Hoy su propuesta continúa creciendo en plataformas digitales y escenarios nacionales.

En los Benkos Biohó, su música representó justamente eso: la nueva generación afro que transforma las heridas del pasado en canciones para seguir caminando.

A su lado estuvieron DJ Hawerson y DJ OK César Sandoval, encargados de llevar la energía de la fiesta hacia los sonidos contemporáneos y convertir la celebración en un verdadero encuentro entre generaciones.

La presencia de DJ y propuestas urbanas dejó claro que la cultura afro de Bogotá no vive únicamente en la tradición: también está en las nuevas mezclas, en los sonidos electrónicos, en la música urbana y en la capacidad de los jóvenes para reinventar sus propias raíces.

Las voces de quienes le apuestan a la inclusión

El secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero, destacó el significado de este tipo de encuentros:

“El reconocimiento siempre es importante. A lo largo de la historia de la ciudad ha habido muchas heridas, discriminación, racismos estructurales, y desde acá, en un evento como este, lo que hacemos es reconocernos y reconstruir un camino para reparar a las comunidades, superar esas brechas y hacer una ciudad más incluyente”.

La Consultiva Distrital, Adiela Dagua, señaló que es evento representa las relaciones interculturales y la igualdad de oportunidades en los ámbitos político, social y cultural. “Aquí estamos enviando un mensaje de paz, pero también hacemos un llamado contundente: exigimos que no nos sigan asesinando en nuestras localidades, como ocurrió con Dónovan Balanta. Nuestra comunidad merece vivir, crecer y construir su futuro en paz y con dignidad”.

Para el representante a la Cámara Edinson Rodríguez, la cultura también tiene un papel determinante en la construcción de paz.

“La consolidación de la paz se fortalece con el accionar de la cultura, y los Premios Benkos Biohó son una bienvenida plataforma para que ello ocurra y nuestra comunidad avance en el mejoramiento de su nivel de vida a partir del reconocimiento por lo que hace”.

Por su parte, Nazly Blandón, directora de Etnias del IDPAC, resaltó que esta fue la gala número 15 de los Premios Benkos Biohó y la importancia de reconocer los liderazgos que trabajan desde las localidades.

“Es un reconocimiento a los liderazgos que vienen trabajando en sus localidades”, señaló, al destacar su significado para la identidad cultural y la promoción y garantía de derechos.

El concejal Jesús David Araque también calificó la jornada como un evento que reconoce el trabajo de líderes y organizaciones afro que, desde sus proyectos, aportan a la construcción de ciudad.

La Consultiva Distrital Diela Dagua, dijo que este evento evento significa las relaciones interculturales, igualdad de oportunidadaes en lo político, social y cultural. Aquí hay un mensaje de Paz. Exigimos que no nos sigan asesinando en nuestras localidadaes como le sucedió a Dónovan Balanta

El conciertazo afro

Pero faltaba la noche. Y la noche llegó el domingo.

Desde las tres de la tarde, familias enteras comenzaron a llegar al Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Niños y niñas de la mano de sus padres, jóvenes, adultos mayores y representantes de diferentes localidades fueron ocupando las sillas de uno de los escenarios más importantes de Bogotá.

El vestíbulo se convirtió en una pasarela improvisada de elegancia afro.

Trajes, turbantes, colores, sonrisas y cámaras.

El lente de El AfroBogotano y Étnica TV encontró allí una historia paralela: la de una comunidad que no solamente llegaba a recibir reconocimientos, sino a reconocerse a sí misma.

Y entonces llegó la música.

La fiesta que durante tres días había comenzado en la Séptima terminó entrando al Teatro.

Bareke Star, Zarakuá, Yesid El Perseverante, DJ Hawerson y DJ OK César Sandoval fueron calentando una noche que tenía reservado un protagonista internacional.

Ricardo Amaray: el sabor de cuba para cerrar la fiesta

Y entonces apareció Ricardo Amaray. El cantante cubano llegó al escenario como el gran invitado internacional de la jornada, poniendo a dialogar la fiesta afro de Bogotá con la tradición musical de la isla.

Amaray, nacido en Sancti Spíritus, Cuba, es reconocido como cantante, compositor e intérprete de la música popular cubana. Su trayectoria estuvo durante cerca de tres décadas vinculada a Manolito Simonet y su Trabuco, una de las agrupaciones emblemáticas de la música cubana.

Su repertorio se mueve entre la balada, el bolero, el son, la salsa y la timba, géneros que ha interpretado con una voz reconocible y una amplia trayectoria como compositor.

Con canciones que han trascendido las fronteras cubanas y una carrera construida entre la interpretación y la composición, Amaray terminó siendo el puente perfecto entre la celebración afrocolombiana y la música popular cubana.

Y Bogotá respondió.

Porque aquella noche, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán dejó de ser simplemente un teatro.

Por unas horas, fue Pacífico, fue Caribe, fue África, fue Cuba y fue Bogotá. Un territorio de memorias, raíces, sonidos y sueños se tomó el corazón de la ciudad.

Y entonces ocurrió algo más profundo: la memoria de Benkos Biohó volvió a caminar por Bogotá.

Pero esta vez no venía huyendo.
No venía resistiendo en silencio.
No venía cargando únicamente las heridas de la historia.

Esta vez llegó bailando, cantando, emprendiendo, celebrando, recibiendo aplausos y ocupando, con dignidad y orgullo, el centro de la escena.

Porque aquella noche, la historia no solo fue recordada: fue música, fue movimiento, fue identidad y fue vida.

Benkos Biohó, una memoria que sigue viva

Fueron tres días de afrocolombiana. Tres días en los que la carrera Séptima se convirtió en vitrina para los emprendedores, en escenario para los artistas y en punto de encuentro para una comunidad que sigue reclamando reconocimiento, dignidad y oportunidades.

La apuesta distrital encontró en la celebración una manera de visibilizar los aportes de las comunidades afro a la construcción de Bogotá. Y al final quedó una certeza: Benkos Biohó no pertenece solamente a la historia. Su nombre sigue siendo una bandera.

Una bandera que esta vez ondeó en plena carrera Séptima, frente al Teatro Jorge Eliécer Gaitán, al ritmo de los tambores, las voces, la gastronomía, la danza y la música de un pueblo que, siglos después, sigue resistiendo, creando y haciendo historia en Bogotá.

Nazly Blandón, directora de Étnias del IDPAC

Fotos: Secretaría de Gobierno