Jairo Varela Martínez/ ilustración Grupo Niche.

El AfroBogotano les entrega esta pieza periodística de gran importancia para nuestros lectores, y que se publicara días después, ante el intento fallido de la exaltación al músico y compositor Quibdoseño.

Apareció el decreto del año 2012, del Concejo de Quibdó, que bautizó al malecón con el nombre de Jairo Varela.

Por Wagner Mosquera Palacios/ texto y fotografìas.

Con una votación de 9 a 8, el pasado lunes 7 de septiembre, el Concejo de la ciudad de Quibdó, sepultó el proyecto 013 de 2020, por el cual se exaltaba la memoria y se le daba el nombre del gran cultor y músico quibdoseño, Jairo Varela Martínez, al Malecón de Quibdó.

Debo decir, que no pude y no puedo ocultar la tristeza que sentí ese día, luego de participar en dicho debate, porque me hubiera gustado escuchar argumentos sólidos de los concejales que votaron de manera negativa, pero, lamentablemente, sus motivos tenían más tinte de berrinche que de discusión con altura. La mayoría de los que dijeron no, solo se preguntaban por qué Varela y no otros, como si se tratara de la final de una media maratón entre artistas y cultores chocoanos. ¡Grave error!

Y entonces, después del debate, vienen los que opinan en las redes y creen que el tema es una competencia entre artistas y de quien es más o fue más berraquito que el otro para merecer el homenaje: que si Alexis Lozano, que si Hansel Camacho, que si El Brujo, que si Neivo, que si Miguel A. Caicedo; mejor dicho, hasta el popular Chano vi que lo metieron en varios comentarios en las redes.

Pero la muestra palpable de que el debate no iba por ese camino, la dio el mismo maestro Octavio Panesso, director del grupo Saboreo (el de la Vamo a tumbá) que presente en el recinto para defender el proyecto, fue quien propuso la idea del nombre de Varela para semejante homenaje. Por si no lo sabían.

Debo poder decirle a los que dicen que Jairo Varela se reputaba caleño o negaba al Chocó, que tal vez nunca vieron o han visto sus entrevistas. A la gente le encanta inventarse relatos fantasiosos y montarse en películas especulativas solo porque cree que eso le da argumentos para debatir. Pero estoy seguro de que ninguna de las personas que han dicho semejante locura, se ha visto al menos una de sus múltiples entrevistas, porque si lo hicieran, se darían cuenta de que eso es una gran mentira.

Este tipo de debates, siempre sacan lo mejor de cada uno de nosotros. Ponen de manifiesto nuestra hipocresía, nuestra envidia, nuestro egoísmo. Cuando Jairo Varela murió, muchos decían que la familia Varela era mezquina por no traer el cuerpo del maestro para hacerle una despedida en su tierra. Pero ¡oh! Sorpresa, tres días después de su muerte, aquí lo trajeron para que se despidiera.

Y entonces las calles y la Catedral de Quibdó, se convirtieron en un hervidero de almas adoloridas que le expresaban su amor y su apoyo irrestricto al gran cultor. Yo estuve ahí ese día, siguiendo paso a paso el recorrido del cuerpo del “Niche” mayor, para hacer una crónica que publiqué por aquella época.

Alcaldesa de Quibdò, Zulia Mena, impone la bandera al féretro del maestro

ES QUE EL MALECÓN NO ES EL ADECUADO…

Cómo así que un Malecón no puede llevar el nombre de un cultor, de un artista, de un músico o, incluso, un deportista, como si los únicos escenarios que pueden llevar el nombre de los artistas y los deportistas fueran los referidos al arte y al deporte. ¿Quién dijo eso? ¿Dónde está la regla que determina tal decisión?

A los que no les suena la idea de que un espacio como el Malecón pueda llevar el nombre de un gran artista, hay que recordarles que, desde su segunda apropiación, luego del incendio del año 66, el malecón de Quibdò ha sido un gran escenario multipropósito por donde han desfilado no solo artistas locales e internacionales de la música haciendo conciertos. También ha sido un espacio para el deporte, la recreación, la lúdica, las protestas, los reclamos, las tertulias, entre muchas otras actividades culturales que a diario en él se realizan. El Malecón en sí mismo, desde hace mucho tiempo, es un poderoso homenaje a la cultura.

Entonces yo pegunto, ¿todavía alguien duda de que pueda asociarse el nombre de este gran escenario de la cultura popular, con el nombre de un reconocido artista de esta tierra como lo es Jairo Varela?

Pero este debate no me extraña que suceda de esta forma en el Chocó, en Quibdó. Debo decir con dolor que siempre para estas cosas resultamos así de ligeros, así de mezquinos. Decir que Jairo Varela no hizo nada por el Chocó es un total exabrupto. Cómo así que el legado de este artista se mide en obras públicas, o en donaciones realizadas, o en las venidas que tuvo en vida a su ciudad. De dónde sale este trivial argumento. ¿O es que su obra en sí misma ya no es un excelso legado de chocoanidad?

Y me sigo preguntando: ¿Qué era lo que querían o quieren esos que piensan así? Ahora resulta que quien tiene que hacer parques, hospitales, estadios o colegios, es el artista que, con su arte universal, expone lo mejor de todos nosotros.

Entonces cuando vayamos a homenajear a Alexis Lozano, al Brujo, a Neivo, a Hansel, y a todos los que le han dado tanto a esta tierra con su arte, también les vamos a sacar los trapitos al sol reclamándoles obras aplazadas.

Si se llama Jairo Varela. Apareció el decreto del año 2012, del Concejo de Quibdó, que bautizó al malecón con el nombre de Jairo Varela.

La gente de Quibdò se volcó de manera masiva a la catedral de Quibdò

Shakira construyó dos centros infantiles con su Fundación Pies Descalzos en la ciudad. Entonces si es por obras de cemento, llamemos al Malecón de Quibdó el Malecón de Shakira.

Parodiando al gran Varela, hay que decir que, por acá en mi tierra, han cogido la cosa, que para que un artista o un deportista sea reconocido, dizque tiene que construir escenarios, o pavimentar calles, o hacer donaciones. Pues déjenme decirles que los artistas y los deportistas no están obligados a hacer obras en sus municipios solo porque se vuelven exitosos. Claro, se les valora el altruismo y bienvenida la filantropía que resulte de todo ello, eso los hace más grandes, pero por qué exigirles a ellos lo que los políticos están en la obligación de hacer y nunca hacen.

Ahora resulta que Jackson Martínez o Carlos Sánchez para que algún día puedan ser homenajeados, deben construir varios escenarios deportivos en Quibdó o, en su defecto, un gran estadio de futbol. ¡Habrase visto semejante locura!

A MÍ ES QUE ME VEN

Como si en Quibdó o en el Chocó las obras de grandes centros culturales se dieran a destajo, muchos dicen de manera facilista: construyan una Plazoleta de Eventos o un gran Centro Cultural y a eso sí le damos el nombre de Jairo Varela. ¡Ilusos! Eso somos. Cuando se construya lo que proponen, los primeros que salen a decir que la edificación debe llevar el nombre del político de turno son sus áulicos, luego los envidiosos y por último los resentidos.

Si la lógica fuera esa, el Coliseo de la Universidad Tecnológica del Chocó se llamaría Edgar Moreno, o Elkin Valencia, o Hamilton Ricard, o Gilmar Mayo, o Felipa Palacios, o Jennifer Padilla, entre muchos otros grandes deportistas que ha dado esta tierra, pero no, tiene el nombre del rector de la época, que a nadie le pidió permiso para así denominarlo.

¿Dónde estaban los expertos de estas lides y los políticos de turno que ahora hablan duro cuando el rector de la Diego Luis decidió ponerle su nombre a un edificio público? Insisto: ¿Dónde estaban?

Yanila, Camila y Maria Alice ; hijas de Jairo en la Catedral de Quibdó

Entonces cuando vayamos a homenajear a Alexis Lozano, al Brujo, a Neivo, a Hansel, y a todos los que le han dado tanto a esta tierra con su arte, también les vamos a sacar los trapitos al sol reclamándoles obras aplazadas.

Solo miren el alboroto que se formó por el nombre de Wladimiro Garces, dado al Coliseo del barrio El Jardín. Salieron los resentidos a decir que no se lo merecía, porque en el Chocó hay unos cuantos expertos que saben exactamente a quien hacerle ese tipo de homenajes.

Seamos realistas, por estos lados no se construyen escenarios culturales de la noche a la mañana, como para que vengan con la excusa de que hagamos una plazoleta o un centro cultural y a eso sí le llamamos Jairo Varela. Para que se vayan enterando, los únicos centros culturales construidos en la ciudad en los últimos 20 años, son la biblioteca pública Arnoldo Palacios y el remodelado Teatro Cesar Conto, que está próximo a inaugurarse, gracias a la intervención de la sociedad civil, el Ministerio de Cultura y la gran convocatoria nacional montada para que se donaran los recursos que le dieron vida de nuevo.

Cesar Conto también era poeta, pero su legado está más ligado a su hacer político que cultural, y que yo sepa nadie ha puesto el grito en el cielo por ponerle el nombre de un político a uno de los máximos escenarios culturales de la ciudad. Pero entonces salen los puristas a decirnos que el nombre de Jairo Varela no puede ir ligado a una obra como el Malecón.
A muchos se les despertó un quibdoseñismo tardío, tanto, que hasta al mismo Vicente El Pollo lo metieron en esta fiesta. No falta el que diga que Fosforito también es digno de semejante homenaje.

Juan Miguèl, hijo del maestro Varela, en un momento en la eucaristía en la catedral de Quibdò.

VARELA, UN ARTISTA UNIVERSAL

La elección, reitero, no era una carrera de obstáculos ni una competencia entre artistas o cultores. Jairo Varela es universal por sí mismo. Su música, no solo es una oda al Chocó, a Quibdó, al Atrato, al Pacifico, a la negritud, su obra es un canto a la belleza y la estética de la música representado en letras magistrales que evocan un sentir, una razón de ser, una idiosincrasia genuina, y el Chocó siempre estuvo ahí como principal protagonista.

Temas como Rosa Meneo, Cicatrices, Doña Pastora, Mi pueblo natal, Ruperto Mena, Tiempos de ayer, y que decir de Atrateño, la gran oda a nuestro rio insignia y que hoy es casi un himno, son el reflejo de un compromiso inquebrantable por hacer notar, no solo sus orígenes o su inspiración permanente, sino también su chocoanidad más arraigada a este territorio. ¡Jairo Varela y su obra son el Chocó mismo!

Enrique “Kike” Valencia, exdirector y propietario del semanario Siglo 21, alguna vez dijo que Jairo Varela era el tercer compositor más prolijo de la historia de la música salsa, después de Tite Curet Alonso y de Rubén Blades. Yo estoy de acuerdo con esa afirmación. Si ese dato en sí, no les da una idea de la dimensión del personaje, créanme que todo este tiempo hemos estado totalmente perdidos.

El Carro fúnebre en el recorrido con los restos del maestro por las calles de Quibdó.

No era Jairo Varela el que ganaba poniéndole su nombre al Malecón, eran el Malecón y la ciudad de Quibdó los que salían más beneficiados con este fallido proyecto de Acuerdo del Concejo. De inmediato, ese malecón se convertía en un gran referente mundial y querer visitarlo, fotografiarse en él, hacer eventos en él, obtenían una dimensión colosal que ya no solo sería motivo de orgullo para nosotros como quibdoseños o chocoanos. Sería un motivo de orgullo para toda Colombia.

Un amigo en las redes me dijo, de manera irónica, que cuando fuera alcalde de Quibdò tomara esa decisión, y pienso que tal vez en ninguna parte del recorrido con mis aspiraciones políticas, desee tanto haber ganado como en este momento: ¡Créanme, hubiera sido el primer regalo que le habría dado a la ciudad!

Saludos…