Marco Tobías Cuesta Franco/ foto: Antonio Sánchez

Recuerda que, en el almario de la habitación de su padre, la bandera del Chocó dormía tan solo tres horas luego de las maratónicas jornadas del histórico paro cívico del Chocó en el año 1987. Desde el balcón de su residencia, vecino del cuerpo de bomberos de Quibdó, su cándida mirada despedía poco antes de asomar el alba, a quien encarnó la lucha popular del Chocó y a uno de los símbolos del reclamo social más importantes en el presente siglo en el pacífico colombiano. Para entonces, Marco Tobías Cuesta, hijo, bordeaba los cinco años de vida. Entrevista.

Por Antonio Sánchez/ El AfroBogotano.

Hablar con éste joven quibdoseño, resultó agradable y sorprendente: tiene en su memoria las cifras de su ciudad, analiza con atinada razón los fenómenos sociales que sacuden a la capital chocoana, habla del deporte y la cultura como si fuera un experto y cuando sus palabras se refieren al poblamiento urbano y al crecimiento de la ciudad, enriquece la tertulia. Se aprende con él.

Mi primer contacto con Marco Tobías Cuesta, fue como casi siempre pasa con los jóvenes que sobrepasan mi generación, es decir, logro comunicarme con ellos cuando por mi oficio y deporte sus padres algún día le hablaron de mí, y ellos, de manera amable y en reconocimiento se acercan para saludar. La admiración por él es igual o mayor a la expresada a su padre. Ellos dos, son mentes brillantes que nos regaló el rio Atrato para beneficio de los colombianos. Su padre nos dejó un lujoso heredero y un profuso legado del cómo se lucha por el pueblo.

A Marco Tobías, Director de la Universidad Cooperativa de Colombia, campus Quibdó – Chocó, lo entreviste a sol caliente en el malecón de Quibdó, Jairo Varela Martínez. Ese mismo atracadero de barcos y botes repletos de frutas y plátanos que su padre ayudó a perpetuar en la memoria de los colombianos con cada una de sus arengas, caminatas y refriegas con la policía, en el memorable paro cívico de 1987. Quise que nuestra charla fuera en ese emblemático lugar para que me contara parte de su sentir, algo de su pasado y un poquito de sus sueños.

El malecón Jairo Varela Martínez, que sigue sin iluminación, sirve de marco a una de las jóvenes promesas del futuro de Quibdó/ foto: Antonio Sánchez

El AfroBogotano, – ¿Usted dónde nace?

Marco Tobías Cuesta, – Yo soy oriundo de Quibdó, nací el 19 de noviembre de 1982.

El AfroB,-  ¿Cómo era ese Quibdó que lo vio crecer?

M.T.C, – De esas remembranzas le puedo contar que era un Quibdó amable, era un Quibdó servicial, tranquilo, lleno de paz, donde la juventud y los niños podíamos estar en las calles, jugar hoyito, bola, el ponchado, arranca yuca, la lleva, cualquier tipo de juegos y rondas; un pueblo que nos llenaba de esperanza, fe en el futuro y confiados en su desarrollo, lo   que en estos tiempos no se ve en los barrios por la violencia, producto de la falta de oportunidad para la materialización del proyecto de vida de los habitantes de Quibdó .

El AfroB, – ¿Y usted lo disfrutó?

M.T.C, – Claro que sí. Era lo que disfrutaba la juventud del pueblo chocoano, en especial la gente de Quibdó, en ese entonces. En esas épocas la gente podía dejar que sus hijos hicieran un mandado con seis o siete años, podían ir a la tienda de la esquina o a la vuelta, incluso a la casa de un vecino sin morbo alguno; de poder realizar algún tipo de actividad o mandado de encomienda, hoy en día están esos temores de la violencia, del secuestro, la desaparición de nuestros chicos, el abuso sexual a menores, el maltrato infantil, la violencia física, donde nuestros niños se ven afectados y claro hoy por hoy como sociedad los debemos proteger._  Es una de las cosas que recuerdo de ese Quibdó bello donde todo era servicio y solidaridad entre paisanos, donde todo el mundo se preocupaba los unos por los otros y no había una competencia individual, ni entre vecinos y mucho menos entre desconocidos; todo el mundo estaba en función de su proyecto de vida, pero más que eso, también servirse entre sí y había una conciencia de los asuntos colectivos, había una preocupación por el progreso del pueblo chocoano y sus poblados; a la gente de Quibdó le dolía esta ciudad, todos en general, lamentablemente eso se ha perdido ¡!pero lo vamos a recuperar!!

El AfroB, – ¿Cuénteme de sus primeros cuadernos?

M.T.C, – Mis primeros estudios los hice en el Kinder Los Pitufos, ubicado en el barrio la esmeralda para las calendas de los años 80; mis estudios de básica primaria los realicé en el colegio Antonio María Claret. En el año 93 ingresé al Instituto Integrado Carrasquilla Industrial y para el año de 1998, me recibo como bachiller académico, resaltando que el amor por las letras, el buen saber y la lógica, se arraigaron en mí y mis condiscípulos, con quienes compartí excelentes espacios académicos y marcaron nuestra generación.

El AfroB, – ¿A quién de sus profesores recuerda?

M.T.C, – Para la época recibí una excelente formación que me recuerda a profesores como Israel Emilio Mosquera, (cariñosamente Millo), el profesor Ricardo valencia, Carlos Minota, Bernardino Becerra, a mis profesoras, Elida Gamboa, Senaida, Adelinda, Nivia Ortencia, estos y otros que no recuerdo nos enseñaron sobre el ser, el saber y saber hacer, lecciones para servir, crecer y ser útiles a esta sociedad que tanto lo necesita.

El AfroB, – ¿Y su carrera profesional donde la culmina?

M.T.C, – Realicé estudios de pregrado en la universidad Libre de Colombia, sede Bogotá, me gradué como Abogado de esta Universidad para el año 2005; posteriormente realicé estudios de posgrados, graduándome como Especialista en Derecho Administrativo, Especialista en Derecho Constitucional y recientemente como Magister en Justicia y Tutela de los Derechos con énfasis en Derecho Procesal de la Universidad Externado de Colombia.

 

El AfroB, – Hablemos del Quibdó que le apasionaba a su padre: ¿Usted cree que Quibdó ha crecido, se ha desarrollado al ritmo que se merece?

M.T.C, – Hay que hacer una disyuntiva frente al tema del crecimiento de Quibdó: Nuestra capital chocoana ha crecido sí, pero de una forma desordenada, sin planeamiento físico, urbanístico, sin planear su desarrollo en áreas de expansión, sin tener en cuenta el crecimiento demográfico, lo que no permite proyectar cual será la demanda en bienes y servicios de nuestro municipio; lo que no ha dejado que nuestra capital se reconcilie con el desarrollo y esto le limita su paso de pueblo a ciudad intermedia aun siendo una capital de Departamento. Lo que tenemos hoy los habitantes de Quibdó es un compendio de tugurios como ciudad.  

Para que Quibdó se desarrolle al ritmo que merece, por su tiempo de creación, necesita es una planeación urbana seria, urgente e integral, en la que se contemple la construcción de vías arterias, alternas y la ampliación de vías existentes, que le permitan tener un tráfico vehicular amable, zonificado, con un coherente y lógico uso del suelo, que le permita ser más competitiva a partir del incentivo a la inversión privada, que se creen y establezcan las industrias de transformación de materia prima y distribución de productos terminados, que impacte positivamente la empleabilidad y esta última se convierte en la satisfacción de bienes y servicios de las familias, como buenas viviendas, servicios públicos, salud oportuna y adecuada, buenas escuelas, para que no se presente la deserción escolar de sus hijos por falta de adecuada alimentación y modus vivendi, siendo esto uno de los principales factores de violencia; mencionando solo alguno de los tantos problemas que como población tenemos.

El AfroB, – ¿Si, eso está bien, pero del Quibdó urbano y patrimonial usted que tiene que decir?

M.T.C, – Quibdó, ha crecido en población, en infraestructura física, pero no de la forma adecuada, muy precariamente y con mucho desatino de los administradores, “mucho político caprichoso por estos lados”, es en esto donde hay que hacer la disyuntiva. Le ha faltado planeación a nuestro municipio y proyección en su desarrollo social, urbanístico y arquitectónico. Los administradores de la ciudad presentes y pasados con sus excepciones, claro está, no han tenido lógica, coherencia en sus decisiones respecto de las obras urgentes, necesarias y pertinentes; tienen saldo negativo en la preservación de las obras como elementos de la historia y del museo identitario del pueblo. Basta recordar que el monumento a Benjamín Herrera en el parque Manuel Mosquera Garcés, vilmente fue retirado por orden del iconoclasta Francis Ceballos Ex – Alcalde de Quibdó, para dejar simplemente nada y poner un bonito árbol de navidad en diciembre; como si en otros poblados retiraran los monumentos a bolívar para ambientar la navidad, menos mal mediante sentencia No. 028 de marzo 15 de 2021 del Juzgado Primero Administrativo Oral del Circuito de Quibdó se le ordenó al municipio iniciar la reconstrucción de este importante monumento.

El barrio Escolar merecía mejor suerte, paro la Ex – alcaldesa Zulia Mena se encaprichó, que tenía que hacer un mega colegio, ahí, demoliendo la historia, cuando ha debido contribuir con la expansión urbana de Quibdó haciendo el MEGA en otro lugar y convertir el histórico barrio escolar en una gran y moderna biblioteca – museo, para que las futuras generaciones sepan de sonde vienen y para donde debemos ir, porque todos sabemos que un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla y esto es un lujo que no se puede dar el chocó y su gente. 

El AfroB, – ¿Y en donde está el cuello de botella del desarrollo de Quibdó?

M.T.C, – El chocó merece mejores exponentes y actores en la política, entendida esta en sentido lato, como el arte de gobernar a los pueblos y por ende direccionar su futuro y desarrollo; el cuello de botella está en que Quibdó y el Chocó no son competitivos a nivel local, regional, nacional y menos mundial y eso es por falta de una infraestructura física adecuada; pero lamentablemente a los políticos actuales no les importa esto, sino el show de tener los bolsillos embilletados,  para mecatear lo que con recursos de regalías sería la salida a estos problemas de falta de infraestructura física, baja escolaridad, electrificación de nuestros pueblos, el desarrollo agrícola entre otros que padece el chocó.

Desafortunadamente no estamos metido en los medios de producción y transformación de materia prima, con miras a la satisfacción de la demanda de bienes y servicios en ningún orden, somos una población meramente de consumo y eso no puede seguir así, debemos iniciar con aportes serios al PIB de nuestro país; pero para lograr esta competitividad, se requiere cambiar la clase política actual y que las nuevas generaciones que si estamos convencidos de nuestro potencial y que lo que aquí menciono sí se puede hacer, nos respaldemos y le demos al chocó nuevos liderazgos y un nuevo poder.

El AfroB, – ¿Y cuál cree usted que es el factor más determinante para que se genera tanta inseguridad en Quibdó?

M.T.C, – La inseguridad está relacionada con el desarrollo de la infraestructura física y la planeación urbana, la falta de empleo, la baja escolaridad, poco incentivo en el deporte a nivel competitivo, falta de escenarios deportivos (canchas múltiples, estadios de diferentes disciplinas) poco respaldo o acompañamiento en la creación y fortalecimiento empresarial, la inconformidad, la falta de oportunidades para la juventud, desencadena en factores de violencia.

A lo anterior, súmele la insatisfacción de no tener servicios públicos, de no tener acceso y movilidad libre en los lugares de habitación (No hay oferta de vivienda siquiera de interés social). Hay asentamientos urbanos que son precarios, realmente son tugurios para ser claros y no tiene ninguna oportunidad la gente de poder pensar siquiera en tener una moto, porque no hay por donde pasarla o una casa digna por las constantes inundaciones, deslizamientos de tierra lo que aumenta la frustración, la rabia, la desigualdad social y por consiguiente se convierte en un dolor entrañable que se materializa en actos insociables dentro de nuestra juventud y permea a todos.

El AfroB, – ¿Dentro de estas carencias también hay potencialidades y riquezas ¿Cuáles rescataría usted de su ciudad capital?

M.T.C, – Indudablemente el recurso humano. _ La gente del Chocó es una gente buena, emprendedora y cargada de sanas y bonitas intenciones (si no fuera así la situación seria invivible).

Solo le falta un empujoncito desde las variadas formas de distribuir las riquezas y aprovechar los recursos naturales, su talento, y ganas del saber permiten concluir que con algo más de disciplina y el redireccionamiento de una mejor educación que genere producción de servicios de acuerdo a la vocación de cada uno de sus habitantes el chocó en unas 3 décadas interviniendo ya las debilidades que tenemos, será imparable, convirtiéndose en la verdadera mejor esquina de américa, los chocoanos nos debemos volver a comprometer con el desarrollo, el amor y respeto a la cosa pública.

“El Chocó tiene recurso humano con capacidad para que en el 2050 seamos los mejores de Colombia; tenemos que ubicar nuestra posición mundial frente a la demanda que tiene el mundo en productos y podamos satisfacer esa demanda. Invertir en sociedad y en cultura, para que exista un excelente y calificado tejido social que nos conduzca a reducir la violencia que nos agobia en estos momentos”.

El AfroB, – Usted me hablaba de la relación cultura y desarrollo, ¿explíqueme?

M.T.C, – Hay una gran responsabilidad de los entes administrativos, municipales y departamentales y por supuesto de las fuerzas vivas, sean estás civiles o educativas, para renovar la vocación de la gente buena del chocó, lo cual es su mayor tesoro y asimismo lograr esa reconciliación con el desarrollo qué tan carente es por nuestras comarcas. En ese sentido, es importante que la alegría del pueblo chocoano, nuestro arte, nuestro folclor, la danza, la chirimía, la gastronomía, todos esos elementos que nos dan alegría y nos caracterizan se resalten y valoren para que los chocoanos hagan de este folclor otro medio de su desarrollo personal y el de su entorno; resaltando que a los chocoanos no nos pueden seguir conociendo y reconociendo solo por bailar bien, debemos estar en la ciencia, la academia y los medios de producción nacional y mundial.

El AfroB, – ¿Qué ha aprendido usted de sus alumnos que viven en todos los rincones de la ciudad?

M.T.C, – Gracias por la pregunta: como Director de la Universidad Cooperativa de Colombia – Chocó, vivo en contacto directo con el Quibdó que sospechamos pero que no conocemos a partir de hechos reales. Cada alumno tiene una mirada de los hechos que nos impactan como sociedad, los alumnos son los mejores comunicadores de estos barrios y comunas, ellos, nos ayudan a entender la perplejidad de sus problemas, pero también, llegan al salón de clase con soluciones que la universidad les ayuda a perfeccionar. Los enfoques y miradas para solucionar las carencias, que como pueblo tenemos y reflejan lo que caracteriza a nuestro pueblo, el tesón para salir adelante y superar las adversidades y los hacen desde sus necesidades y su contexto, en donde la normatividad juega un papel importante para construir un panorama más alentador y ajustado a las leyes. Recuerde que Quibdó y sus universidades reciben alumnos de todas las subregiones. La riqueza y el talento de un alumno de Nuquí se potencializa cuando la comparte con el noviteño.

El AfroB, – ¿Qué hacer entre la encrucijada de poseer un talento académico, títulos y emprendimientos premiados con honores, cuando la ciudad no ofrece un mercado laboral?

M.T.C, – Ese es el dilema, y para eso hay que prepararse y tomar mejores decisiones a la hora de administrar la ciudad y el departamento. Los planes de desarrollo se han quedado en saludos a la bandera porque la creatividad de los mandatarios no aflora, no fluye, no se distingue, no hay en los políticos actuales un foco claro en consenso de nuestro desarrollo con un plan de acción claro y continuado, llámese plan de desarrollo municipal o departamental, cada quien llega hacer lo que su nivel de capricho le indica, sin ningún orden o apuntándole a algo que valga la pena para transformar entornos y sociedad; todo porque a los políticos actuales les manda más un interés personal que se sobrepone al colectivo, al de nuestra comunidad y una cosa quiere el pueblo y otra esta vetusta dirigencia política chocoana.

El AfroB, – ¿Y cuáles factorías podrían sacar al Chocó de este atolladero?

M.T.C, – Tenemos dos mares y carecemos de industrias enlatadoras de pescado y otros frutos del mar; los mineros a gran escala (Multinacionales y otros) han desplazado a nuestros mineros del chocó, a nosotros como pueblo afro con más derechos de explotación o producción aurífera o minera, diezmando los frutos del rio otro gran potencial.

Debemos exigir la construcción de hidroeléctricas en el chocó, para electrificar los pueblos del Darién chocoano, así como los pueblos del baudó y toda la cuenca del Atrato, No es justa que a estas alturas nuestra gente siga padeciendo por falta de energía eléctrica en nuestro amado Chocó, en pleno siglo 21 aún tenemos poblados que siguen dependiendo del suministro a cuenta gotas de combustible que envía el gobierno central, como sucede en Capurganá, sapzurro, Acandí y demás poblados ya referidos.

El AfroB, – Volvamos al sector deportivo y cultural de Quibdó: ¿Su ciudad está bien dotada de escenarios deportivos?

M.T.C, – En materia deportiva cultural lamento mucho la falta de escenarios deportivos, me pesa la carencia de éstos para el esparcimiento el ejercicio de la cultura: no hay una concha acústica en el municipio de Quibdó, a donde los artistas se convoquen, el público los aclame y los padres de familia tengan una ventana más de oportunidades en el transcurso del descubrimiento de sus aptitudes. Que se profesionalicen y la práctica artística sirva, entre otros, a distraer a la juventud de iniciar por malos pasos dentro de la sociedad. Necesitamos que estos jóvenes talentosos lleguen a las grandes ligas de las filarmónicas del mundo.

El AfroB, – ¿Y usted por qué no siguió jugando béisbol, si tanto le gustaba?

M.T.C, – En materia deportiva no tenemos un diamante de béisbol; aquí hubo una época en que nuestra población quería practicar el béisbol, pero no hay escenarios. Los primeros ejercicios que se hicieron fueron en el parque Manuel Mosquera Garcés. Cuando cursaba 11 grado en el colegio Carrasquilla, incursioné en el softbol, imitando a Edgar Rentería.

Jugar fútbol en El estadio de la Normal fue para muchas generaciones toda una prueba física (admiro a esa gente) toda una odisea. Es de resaltar que en la comuna 1 Zona norte de Quibdó solo hay una cancha sintética de uso público recién construida y si acá llueve en la urbanización Las 1.500 y aledaños de El Caraño, no escampa, en esta parte no se tiene acceso a la recreación y práctica del deporte ante la falta de escenarios, solo está la alternativa de la fiesta y gracias a Dios existe tutunendo para todos. Yo creo que hay que masificar el deporte a partir de la construcción de canchas satélites.

“Aquí se necesita urgentemente la diversificación sectorial de las canchas múltiples, placas deportivas, otros tipos de escenarios de práctica deportiva y que exista una política pública real del fortalecimiento del deporte”

El AfroB, – Dentro de todas esas miradas que usted narra, ¿dígame cuál es el cordón umbilical que las une con el turismo, renglón importante en la economía mundial? 

M.T.C, – La mirada de ese cordón umbilical son nuestros aspectos culturales: la región que habitamos, nuestra gente, sus usos y costumbres, que hacen parte de la industria del turismo como uno de los sectores apetecidos por la comunidad mundial. Estamos en deuda con las buenas formar de administrar, de promover y convertir al turismo en una gigante puerta de promoción de nuestro departamento y de empleo para sus promotores y demás miembros que hacer parte de la cadena productiva. Sin embargo, ejemplos como el que a un joven se le ocurra llenar una lancha de turistas y música, en son de paseo por el rio Atrato, demuestra que hay iniciativas exitosas, y que hay que apoyar desde la gobernabilidad.

El AfroB, – ¿Qué lo trasnocha y en quién se encomienda?

M.T.C, – Creo en Dios, en la virgen y en San Francisco de Asís. Me encomiendo obviamente a Dios y a todos mis seres queridos que hoy están ausentes y que fueron baluartes en mi formación.  Soy un privilegiado por la familia que tengo porque en ellos me regocijo y siempre me llegan sus bendiciones y su comprensión, orientación en momentos aciagos. Me trasnocha y me preocupa el futuro de nuestro departamento: hay que hacer un alto en el camino, repensar sobre lo que estamos haciendo y buscar una reconciliación colectiva que nos una para enfrentar esas carencias que crecen minuto a minuto, día a día.

El AfroB, – ¿Pero usted fue concejal, ¿no le cae en gran parte, culpabilidad de lo que le sucede a Quibdó?

M.T.C, – Claro que sí, en cierta medida quienes nos atrevemos al cambio dentro de la estructura política del Estado, padecemos fastidiosas frustraciones por no solucionar las necesidades de quienes nos elijen. Esto es un mal que hay que cortarlo de raíz, y para ello, flagelos como la corrupción enquistada en la mayoría los entes gubernamentales y los desaciertos continuos en las administraciones públicas, principalmente, nos están poniendo una señal de ingobernabilidad, de no viabilidad, y eso, nos debiera avergonzar y de paso, revisar los talentos humanos y herramientas que estamos eligiendo para sacar a Quibdó y al Chocó de este atolladero.

El AfroB, – ¿A cuáles personajes admira usted?

M.T.C, – A Jorge Eliécer Gaitán, también soy un lector de la vida y obra de Rafael Núñez; me parece que fue un político que aportó mucho al país y demostró realmente una tenacidad imparable uno de los más grandes. En el plano local, digamos departamental, a Ramón Lozano Garcés, a mi ilustre padre Marcos Tobías Cuesta Moreno (q.e.p.d.). Igualmente me gusta Gabriel García Márquez: sus escritos le dieron un gran aporte literario al país; también le tributo reverencia al poeta y profesor Miguel Ángel Caicedo, a mi señora madre Mariela Franco, una dama con todos los honores que con su paciencia, sabiduría y apoyo logró en mí el hombre que soy. Admiro a la madre de mis hijos, una mujer aguerrida, entregada al hogar y a su familia, muy convencida del devenir de la familia, y por supuesto a mis amigos que son un elemento esencial en mi vida.

El abogado y periodista Marco Tobías Cuesta, al centro de la gráfica y con la siempre bandera del Chocó en sus hombros, interviene en una de tantas alocuciones para alentar y alertar al pueblo chocoano, sobre los avances de las negociaciones con las autoridades del gobierno de Bogotá, y relacionado con el paro cívico del año 1987/ foto: Memoria visual del Chocó de la UTCH

El AfroB, – ¿Y qué es lo que más recuerda de su padre?

M.T.C, – Su pasión por El Chocó, sus desvelos por la gente excluida y menospreciada, él fue un emprendedor, un excelente abogado y periodista, un empresario; fue un gran maestro para mí, fue mi luz y mi polo a tierra. Mi padre me enseñó que la lucha contra la desigualdad, la inequidad y la injusticia social necesita nuevos liderazgos, y esa consigna, pretendo que perdure en la realidad, en honor a su nombre y figura.

Tiempos aquellos

Parte de Quibdó del ayer: La carrera primera, el atracadero de barcos que transportaban, pasajeros, madera, víveres y cemento, principalmente, y la sede de la alcaldía mayor de Quibdó. Fotos/ memoria visual del Chocó de la UTCU