Por Ángel Perea Escobar*

 

Creo que un tributo honrado e íntegro para el rey del despecho, es o sería que le restituyan y aprecien el digno origen de la música de carrilera, y le devuelvan la majestad de la riqueza que se funda en la diferencia y la diversidad a la auténtica Música Popular, de la cual la música de carrilera es apenas uno de sus géneros.

Darío Gómez reconoció en un sencillo lirismo popular la humildad de la vida y su destino inevitable y convirtió lo vulnerable de sentimientos y emociones que con frecuencia identifican al más pedestre machismo en melancólicas letanías cantadas en una voz monótona, acompañadas por melodías que a través del tiempo habían sido creadas recogiendo distintos pedazos de establecidas tradiciones musicales latinoamericanas más antiguas.

La monotonía de su estilo, que muy pronto fue la fuente de creación de un género, era el mensaje.

Representó las sensibilidades de un modo cultural muy específico asentado en campos ignotos, comunidades rurales y pequeños pueblos de las zonas andinas del país e inmigrados, muchas veces expulsados de sus territorios hacia las orillas de las ciudades, en las que formaron novedosos asentamientos en donde también crearon nuevas expresiones urbanas.

No tengo idea acerca de por qué «La música de carrilera», uno de los primeros nombres con los que identificaban al naciente género que caracterizaba quejas sentimentales, querencias fallidas, abandono, traiciones románticas, sensación de fracaso depresivo, y a veces dotado de cierto sentido del humor, que los colombianos llamamos despecho, fue abandonado apenas crecía su popularidad entre las clases obreras y muy pronto en el tipo de clase media urbana de origen campesino andino.

Es muy raro que si uno pasea por las regiones costeras del país oiga salir se alguna casa o siquiera de una cantina uno de esos remolinos de melancolía.

De repente la muy específica «música de despecho» o de «carrilera», nombres muy bonitos y precisos con respecto a la historia y orígenes del género, fue remplazado por «La música popular».

Por supuesto esta era la obra de agentes y promotores de la industria de los discos, es probable que afanados por complacer las ansias de estatus de esas clases nuevas de las urbes que se convertían velozmente en las mayores compradoras y consumidoras de la música que, de un modo estrambótico, a la vez que se abrazaban a la nostalgia cultural no deseaban ser relacionados con «la carrilera».

Pero en el camino hacia la gran urbanización de sus mayores audiencias, se apropiaron con exclusividad y desplazaron el concepto de la música popular: boleros, tangos, milongas, rancheras, corridos, sones, salsa, baladas, cumbias, vallenatos, currulaos, y el enorme etcétera que se implica en la más amplia, rica y diversa expresión musical de la total cultura popular.

En la gesta de despojo de un lado, y por otra parte de conquista de una fervorosa, millonaria audiencia, que inclusive ni siquiera le tomó demasiado tiempo, la música de carrilera contó con el más poderoso aliado en la difusión y fijación del gusto y la orden de consumo en la más amplia cultura popular: la prensa, la radio y la televisión, siempre irresponsables, siempre al servicio de las corporaciones o de los intereses industriales, incluso pequeños, aunque nunca interesados en el genuino desarrollo de la cultura popular.

Creo que un tributo honrado e íntegro para el rey del despecho, es o sería que le restituyan y aprecien el digno origen de la música de carrilera, y le devuelvan la majestad de la riqueza que se funda en la diferencia y la diversidad a la auténtica Música Popular, de la cual la música de carrilera es apenas uno de sus géneros.

 

*Periodista e investigador cultural.Especialista en historia social de la cultura afroamericana.

VALORES Y AMOR CON DISCIPLINA EN EL AULA

Por Isaías Chalà Ibarguen*

 

Considero de gran importancia y trascendencia que, desde las Instituciones Educativas y Hogares, retomemos la enseñanza y práctica de los valores.

Durante mi recorrido académico como estudiante de nuestra gloriosa Escuela Normal superior de Quibdó, aprendí que la esencia de la pedagogía era formar del ser; concepto este que consolidé cuando tuve el privilegio de ser Rector de la misma entre el 2000 y el 2006. Estas fundamentaciones pedagógicas y al leer, los Fines de la Educación Colombiana, donde pude evidenciar que el 80% de ellos, están enfocados a formar al Ser; desde luego, que para cumplir con este importante propósito, lograrlo, hay que enfocarse en los Valores.

Durante mi desempeño hicimos un seguimiento al componente de la Disciplina Escolar, la cual, como en la mayoría de las Instituciones Educativas del país, sufren por la indisciplina y comportamiento estudiantil.

La anterior situación, me obligó a buscar desde distintas dimensiones, alternativas para darle solución a la problemática institucional del momento.

Viene a mi recuerdo, que, durante un evento educativo en Bogotá, en una venta callejera, observé dos maravillosos libros, los cuales adquirí:

La Disciplina con Amor y la Disciplina con Amor en el Aula, los cuales se refieren, a una estrategia para que los niños adquirieran Control – Autoestima y Habilidades, para solucionar problemas, de autoría de la norteamericana Jane Nelsen; en mi mente dije:

Estos libros quizá me pueden servir; los leí muy concentrado y, esos conceptos y otros documentos de un pastor amigo de la iglesia: Cruzada estudiantil y Profesional de Colombia, Alfonso E. España, me sirvieron de base para estructurar un proyecto educativo: La disciplina con Amor, con el liderazgo del educador Oswaldo Córdoba y la articulación de toda la comunidad educativa Normalista.

Los extraordinarios, evidentes y positivos resultados saltaron a la vista. Haciendo un comparativo, entre el año 2000 cuando tenía solo 832 estudiantes al 2006, que por motivos de la integración pasó a tener 3700.

A manera de ejemplos: Hostigamiento a los compañeros de clases, casos año 2000: 12 casos, 0.44  “. año 2006: 3 casos, 0,081%. Irrespeto a los educadores, casos año 2000:  16 casos, 1,92% “    año 2006:  4 casos , 0,108%

Los anteriores solo son dos ejemplos de 24 variables de casos de Indisciplina a las cuales le apostamos, para mostrar a nuestra sociedad y al mundo, que la Disciplina con Amor, a partir de los Valores, da mejores resultados, que la Disciplina de la Fuerza y de los malos tratos .

 

* Licenciado en matemáticas y física, especialista en evaluación pedagógica – U. Católica de Manizales-Diplomado en Gestión Educativa, U. Pinar del Río de Cuba,- Ex Alcalde de QUIBDÒ

LA SAETA QUE NACIÓ EN ANDAGOYA

Por Mario Serrato Valdés*

 

El fútbol de Hersan Asprilla es tema obligado entre los contertulios del Chocó. Hace un tiempo cercano, algunas jugadas de esa saeta maravillosa, se describían con rigurosidad de notario en las reuniones de los hinchas del fútbol de todo el departamento del Chocó.

Si un día me preguntaran qué apodo le pondría, no lo dudaría un instante: le llamaría saeta. Era una flecha impulsada con fuerza desconocida cuando tomaba el balón en sus pies y se dirigía de frente al arco contrario. En su trayectoria invencible dejaba atrás a sus oponentes con movimientos mágicos.  Algunos de ellos contrariaban sin respeto alguno las leyes de la física, pues frenaba con precisión incomprensible y reiniciaba la carrera a la misma velocidad que tenía como si nunca hubiera frenado. Su velocidad era constante como la de la luz, y sus maniobras en el control del balón, hacían desaparecer las lógicas del movimiento. Isaac Newton caería en el desconcierto absoluto al verlo jugar y con seguridad regresaría confundido a su laboratorio para revisar a fondo la exactitud de sus hallazgos.

Era una especie de péndulo impulsado por un rayo, pero al instante, sin que nada conocido o imaginable lo detuviera, caía en una quietud de evento sideral distante.

Hersan Asprilla, de Andagoya, Chocó, le dio forma y personificó el buen nombre de los jugadores de fútbol de Andagoya, y de muchas formas creó la imagen de autoridad moral y deportiva que al pueblo luminoso de Andagoya, le permitió convertirse en la sede del más importante evento deportivo del Chocó. Su talento incomprensible al jugar al fútbol le mereció, en una época en que el Chocó estaba más distante que ahora, formar parte de equipos de fútbol profesionales, de aquellos que disputan el campeonato nacional y desde los cuales han surgido figuras y selecciones nacionales con destacadas presentaciones en los más importantes eventos futbolísticos del mundo.

Una temprana pero implacable lesión de rodilla, en una época en que los avances de la medicina eran muy limitados, impidió que su inexplicable habilidad con el balón y su comprensión de ajedrecista en los sucesos del partido, trascendieran en el fútbol internacional. Sin embargo, y porque la justicia tiene formas definidas en el corazón humano y en el alma de los pueblos, su imagen y su nombre quedaron vivos en la memoria de todos nosotros. El fútbol de Hersan Asprilla es tema obligado entre los contertulios del Chocó. Hace un tiempo cercano, algunas jugadas de esa saeta maravillosa, se describían con rigurosidad de notario en las reuniones de los hinchas del fútbol de todo el departamento del Chocó. Pero el tiempo implacable, con la caída de polvo imperceptible que arropa la memoria, fue ocultando precisiones, destiñendo recuerdos, abrazando el olvido y distanciando las alegrías del pasado. Sin embargo, al estrecharse la memoria, al hacerse diminuto el recuerdo, una cápsula sólida de imágenes definidas queda en los locales, en los más cercanos, en aquellos que atestiguamos los movimientos ilógicos de Hersan Asprilla con el balón de fútbol. Esa memoria perezosa que nos aproxima al olvido y que sepulta emociones, gracias a un artilugio de la felicidad que los psicólogos no pueden explicar, nos visita una mañana, una tarde fría o una noche de amigos y reaparecen los recuerdos, renace el nombre, se redefinen las imágenes, se añade fantasía, suma situaciones inverosímiles y abulta las emociones, es ahí, desde el fondo del corazón humano, en donde nace la leyenda. Hersan Asprilla.

 

* Abogado, docente universitario, columnista de opinión, presidente de la Academia de Historia del Chocó, defensor de derechos humanos y formulador de proyectos sociales.

¡DIÁLOGOS REGIONALES, PERO YA…!

Por Yesid Francisco Perea Mosquera*

 

De suma importancia, hace alusión a los diálogos con las organizaciones armadas, esas que han demostrado tener la capacidad suficiente como para acabar con la paz y la tranquilidad del pueblo chocoano; hablar con la insurgencia y con los grupos asentados en los pueblos y veredas, se hace necesario y urgente.

 

Pasado el tema de las elecciones presidenciales y ya elegido Gustavo Petro como presidente, se han venido reiterando sus ofrecimientos de campaña, uno de los cuales se refiere a los diálogos regionales; pero el nuevo gobierno, del cual hace parte también Francia Màrquez, no ha dado luces respecto de cómo serán esos diálogos, quienes los liderará en las regiones, etc.. Pero está claro que esas dinámicas serán explicadas oportunamente por el Alto Comisionado recientemente designado, para proceder de conformidad como lo disponga el nuevo gobierno.

Los diálogos son importantes, no solo por lo que pueden generar en sí mismo, sino, además, por cuanto, cada región, cada zona del país tiene sus propios problemas; no es lo mismo la situación de algunos municipios del Cauca o de Nariño, con lo que acontece en el Catatumbo por ejemplo, y estas diferencias dan pie para tratar las distintas problemáticas de forma diversa. Nótese que en nuestro departamento existe una clara dificultad con asuntos de minería, por la degradación del suelo y el subsuelo, en el entendido que la minería tradicional ya no es precisamente la que prima en el Chocó; ella ha sido reemplazada por la minería mecanizada, al utilizar las retroexcavadoras para sacar los metales de lugares a donde, con minería tradicional, nunca se hubiera podido llegar. Ese es un tema de primerísimo interés para conversar, para dialogarlo, entre otras cosas, por cuanto esa minería con maquinaria pesada la ejercen personas de otros departamentos, con las excepciones del caso, pero en su gran mayoría son foráneos, y fueron estos quienes introdujeron esta forma de explotación minera en nuestro departamento.

Al respecto es muy importante buscar, a través del diálogo, cuál sería la forma responsable de la explotación minera, cómo mitigar de manera acertada los efectos producidos por ella; comprometerse con la reforestación de las zonas trabajadas y acceder a tecnologías existentes para la actividad minera, de forma tal que su ejercicio sea acorde con las disposiciones estatales, permitiéndole a los entes territoriales donde se ejerce dicha actividad, percibir recursos por regalías, sin que se vean situaciones como las de hoy día, en las cuales, como el minero es foráneo, reporta el mineral extraído como si perteneciera a otro departamento u otro municipio, quedándole a aquel en donde realmente se ha trabajado la tierra, solo la destrucción de su territorio, con las consabidas contaminaciones producto del uso del mercurio y quien sabe qué otros químicos, sin dejar de lado el fenómeno de la violencia importada, pues normalmente la minería del mazamorreo, la tradicional, se ejerció en medio de la tranquilidad propia de nuestros pueblos. Hoy, en donde existe un entable minero, generalmente está presente la violencia, las personas armadas; el diálogo podría permitirnos salidas a la situación de la minería en nuestro caso, porque, terminarla, arrasar con ella por medio de la fuerza pública no ha dado resultado positivo, pues destruyen cinco máquinas y aparecen diez, no entendiéndose cómo ingresan al departamento sin los controles del caso por parte de las autoridades, incluyendo las ambientales; y la idea de la destrucción masiva tampoco es lo más indicado porque de esa forma se golpea en mayor proporción, es al minero raso, al barequero, a estas personas que solo saben trabajar la minería extractiva artesanal, porque el dueño del entable recupera sus máquinas en el entendido que económicamente es fuerte, pero nuestra gente, la de abajo es la más perjudicada.

El otro aspecto, de suma importancia, hace alusión a los diálogos con las organizaciones armadas, esas que han demostrado tener la capacidad suficiente como para acabar con la paz y la tranquilidad del pueblo chocoano; hablar con la insurgencia y con los grupos asentados en los pueblos y veredas, se hace necesario y urgente. Importante es el cumplimiento de lo que llegare a acordarse por las partes intervinientes; y para iniciar a dialogar, ojalá más rápido que tarde, se debe pactar un cese al fuego de manera urgente. Duelen las muertes de colombianos a mano de colombianos.

 

* Yesid Francisco Perea Mosquera, abogado de profesión, posgrados en derecho penal y criminología, y en derecho laboral y seguridad social de la universidad Libre de Pereira; Máster en derechos humanos, derecho internacional humanitario y derecho operacional de la universidad Antonio de Nebrija de España.