Por A. Moñino

Por mi parte invito a un paro de usuarios de taxi. En lo posible dejemos de hacerle el juego a esa mafia de siempre, tratemos de caminar más, de usar más bicicleta, más SITP, de usar transportes alternativos y cada vez que podamos seamos los que decimos “yo ahí no me monto”, “yo voy para donde voy, no a donde a usted le da la gana de llevarme”, “yo no tengo que andar de tienda en tienda cambiando billetes para pagar el servicio como el taxista quiera”, “no tengo que someterme a su música inmunda a todo volumen” y, sobre todo, tratemos de no hacerle más el juego a esos a quienes les importa un carajo la calidad del servicio y el pasajero, porque a punta de amenazas y fuerza pueden someter a todos para ser la única opción de transporte.

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En los últimos días he visto varios taxis con letreros que invitan la próxima semana a un paro. Me imagino que puede ser por el riesgo que ven de que su negocio exclusivo por años entre en crisis con nuevos competidores que ofrecen muchos beneficios que generan la evidente preferencia de los usuarios.

Incluso, en este video en el que, además de un poderoso y sonriente representante de los taxistas, aparece la ministra de transporte y el ministro de trabajo, la primera como si tuviera un arma detrás para garantizar su declaración o más bien la mirada fija del señor taxista que es los suficientemente intimidante, y el segundo con su sonrisa y bacanería de político, prometiendo que el monopolio del transporte seguirá perteneciendo exclusivamente a los dueños de siempre.

Y ya tendrán los reyes del volante sus argumentos para quejarse y, sobre todo, amenazar y someter a la ciudad, como siempre lo hacen, pero los usuarios habituales de taxi cada día nos llenamos de argumentos también, ya bien conocidos, pero al parecer desestimados por las autoridades. Porque es que si en algo nos gana ese gremio es en organización. Ellos sí tienen sus líderes reconocidos, que cumplen bien su función de amedrentar a las autoridades y amenazar a quienes tienen pavor de tener problemas con los dueños de los carros amarillos, que con un “QTH”, un “R” o cualquiera de sus códigos bloquean la ciudad en un parpadeo y ponen a sudar frío a los gobernantes.

Es que ahora salen el superintendente o la ministra o quien sea que represente las instituciones a mostrarse como los más respetuosos y garantes de la ley, pero valdría la pena preguntarles: ¿en dónde están sus declaraciones o videos apoyando a la ciudadanía frente a los abusos diarios de algunos señores de los taxis amarillos “legales”? ¿cuándo se le han enfrentado a los abusadores de las calles? o ¿cuándo efectivamente han implementado sanciones a los hampones que se cuelan en las vías, camuflados dentro de su carro amarillo?

Porque si de violar leyes se trata, varios taxistas “legales” están de primeros. A mi por ejemplo siempre me ha causado mucha curiosidad por qué ellos siempre prefieren ese taxímetro ochentero  y no revisar las tarifas por alguna de las aplicaciones para reservar los servicios. ¿Por qué un trayecto que uno hace a una misma hora, en condiciones casi siempre iguales, cada vez tiene una tarifa diferente, dependiendo del monarca de ese reino que es un taxi, donde el usuario es, si acaso, un plebeyo? Y esto sin ir más allá en los cientos de videos que aparecen constantemente con conductores “legales” que van por las vías maltratando a la gente, excediendo los límites de velocidad, infringiendo las leyes de tránsito, amenazando a la ciudadanía, pegándole a mujeres e incluso sacando armas.

Y ahora, con más cinismo que apego a la ley, nos van a montar en el cuento de la ilegalidad frente a una amenaza a ese rentable negocio que por años han dominado a su antojo, pero son ellos los que desde siempre han usado la ley como un trapero con la complicidad y el silencio de las autoridades. Ya va siendo hora de que los gobiernos se pongan del lado del usuario casi siempre sometido, ya es hora que en vez de ponerle alfombra roja a la contravía de los taxistas, empiecen a pensar en leyes que quiten ese nefasto monopolio, para ver si de una buena vez los usuarios podemos tener un servicio digno y que exista una competencia que obligue a unos y otros a mejorar su oferta, en el que cada ciudadano determine si paga más o menos, pero que no tenga que estar obligado al “yo allá no voy”, “no tengo vueltas”, “eso es lo que marca el taxímetro”, “si no le gusta, pues bájese”, etc., etc., etc.

Por mi parte invito a un paro de usuarios de taxi. En lo posible dejemos de hacerle el juego a esa mafia de siempre, tratemos de caminar más, de usar más bicicleta, más SITP, de usar transportes alternativos y cada vez que podamos seamos los que decimos “yo ahí no me monto”, “yo voy para donde voy, no a donde a usted le da la gana de llevarme”, “yo no tengo que andar de tienda en tienda cambiando billetes para pagar el servicio como el taxista quiera”, “no tengo que someterme a su música inmunda a todo volumen” y, sobre todo, tratemos de no hacerle más el juego a esos a quienes les importa un carajo la calidad del servicio y el pasajero, porque a punta de amenazas y fuerza pueden someter a todos para ser la única opción de transporte.

*Actualización: Una iniciativa ciudadana, motivada por los constantes abusos de los taxistas, ya está organizando un día para llevar a cabo esta protesta. En este enlace podrán unirse a la convocatoria: https://www.facebook.com/events/839736576098545/