Aunque son evidentes los escándalos de corrupción, narcotráfico y el incremento de la violencia, los periodistas independientes de la región llegaron a la Defensoría del Pueblo a pedir que les dejen ejercer su profesión.

Las emisoras del Chocó se levantaron hoy en silencio. El motivo fue que los periodistas de la región, agremiados en el Círculo de Periodistas del Chocó (Cpch) decidieron apagar sus equipos y reunirse con un representante de la Defensoría del Pueblo para denunciar las persecuciones a la prensa y la ausencia de licencias para funcionar.

Es ese el principal motivo de la protesta: las emisoras comerciales que funcionan en Chocó han tenido que cerrar porque transmiten desde la ilegalidad y ha sido imposible que el Gobierno asigne las licencias. La situación es compleja, según señaló Leonardo Montoya, uno de los periodistas que fue a exponer esta situación: “Nosotros no contamos con seguridad social, las grandes cadenas no invierten en infraestructura y los pocos corresponsales ganan muy poco”.

Además, advierten que hay cuatro emisoras que funcionan en el dial de FM, pero estás no han podido ser legalizadas y constantemente son sacadas del aire, situación que puede ser más grave, porque según trascendió en el encuentro, “el mismo comandante de la Policía ha pedido el cierre de estas emisoras porque es ahí donde se denuncian los hechos violentos y eso empaña su labor”. En síntesis, es mejor la complicidad del silencio.

El encuentro se llevó a cabo con el defensor regional, Luis Enrique Abadía. También estuvo el director de la emisora La Voz del Chocó y director del Cpch, Gildardo Figueroa Rentería y de Star Radio, Marino Chaverra.

Por ahora las esperanzas no son muchas. El defensor Abadía se comprometió a tratar de mediar para solucionar el asunto de las licencias. Mientras tanto, los periodistas señalan que todos los días se dan casos de criminalidad y corrupción en Chocó, pero estos asuntos solo tiene relevancia si alguno de los medios del centro del país ponen sus ojos en ellos. Por ahora, las noticias están fuera del aire.

Tomado de El Espectador