Es un pueblo abandonado a su suerte. Hace seis meses no llegan los barcos con alimentos. Y mientras las tiendas cierran sus puertas por falta de provisiones para la venta, los alumnos del único colegio en el pueblo ya no asisten a clases. El hambre,  la sed y escasez de elementos de aseo son la razón para la deserción temporal.

Es la crítica situación por la que atraviesa este paraje Chocoano de cinco mil habitantes y vecino con Panamá sobre el océano pacífico

Los barcos que transportan desde Buenaventura los productos de la canasta familiar, enseres  y electrodomésticos nunca más volvieron. Para sus propietarios, denuncia la concejal Nirla Luna, no les renta transportar durante doce horas desde Buenaventura la carga que nutre las tiendas de productos, porque de regreso no pueden cargar madera como lo hacían en los últimos años.

Codechocò, la entidad reguladora de la explotación del bosque en el departamento del Chocò, canceló las licencias para el aprovechamiento forestal en la zona, ante la tala indiscriminada por parte de aserraderos.

Alberto Achito, alcalde de Juradò/ foto: CalidadSànchez

Alberto Achito, alcalde de Juradò/ foto: CalidadSànchez

En comunicación con El AfroBogotano, la cabildante señaló además que los costos de lo poco que se vende en el comercio se elevaron a precios exorbitantes. Una botella de agua sobrepasó los tres mil pesos y la libra de arroz, mil pesos más del preciado líquido.

La temperatura promedio de Juradò es de 25 grados y la única vía que lo comunica es la fluvial. Una pista de barro para el aterrizaje de avionetas es usada de manera irregular con altos índices de inseguridad, al igual que la ruta marítima. Su arisco oleaje es desafiado por expertos motoristas que trasladan pasajeros hacia otros lugares

“La isla del encanto” como la llaman sus pobladores por poseer unas blancas y hermosas playas no recibe Ingresos Corrientes de la Nación desde hace cinco meses, lo que ha empeorado la crisis humanitaria de sus habitantes. El alcalde Alberto Achito Lubiasa, de origen indígena, denunció esta emergencia social ante los  800 alcaldes y autoridades del alto gobierno reunidos en el pasado Encuentro de Municipios del País, en Bogotá. Pidió la solidaridad de los mandatarios y al gobierno nacional la solución pronta a la difícil realidad que padecen

Pero los males de esta población que no tiene acueducto también llegan hasta el sector salud. Dice Achito Lubiasa que la alta tasa de desnutrición en niños indígenas menores de cinco años es alarmante. A la fecha “tenemos 15 infantes con problemas de mal nutrición focalizados en la zona rural y otros cinco en el casco urbano” remarco el funcionario. El centro de salud amenaza ruinas, sentenciò el mandatario.

La falta de alimentos y de elementos de aseo obligò al cierre temporal de las aulas del colegio./foto: CalidadSànchez

La falta de alimentos y de elementos de aseo obligò al cierre temporal de las aulas del colegio./foto: CalidadSànchez

La crisis alimentaria toca fondo. La falta de combustible no ha permitido realizar las actividades básicas de sus lugareños. Los pescadores no han podido salir a cumplir con sus faenas porque no tienen como  tanquear sus motores fuera de borda, manifiesta la comerciante Hermelinda Torres


La sutil acaricia de las olas sobre el pie de la selva, rocas entrelazadas por  corales, flashes de sol que se estrellan sobre las ballenas que danzan y juguetean al paso de la canoa; aves nativas en cortejo con las migratorias y el azul del cielo que atestigua y bendice la majestuosidad de este espectáculo sin par, nos adentra, sin lugar a dudas, en un cuadro de Picasso sobre el lienzo marino, allà en esa frontera abandonada


Juradò que tiene a Cabo Marzo y a Punta Ardita como su más emblemáticos lugares turísticos, propicios para el buceo y la pesca deportiva,  hace parte de  las zonas no interconectadas en materia eléctrica, es decir la energía funciona a base de plantas de generación que son impulsadas con gasolina.

Este paraje que en otrora vivía de los cultivos de arroz, yuca, plátano y ricas frutas, queda distante a sesenta minutos de Bahía Solano en una embarcación rápida.

El desplazamiento de afros e indígenas a la cabecera municipal y a otros pueblos vecinos, como consecuencia de la disputa de tierras por parte de los grupos armados al margen de la ley, amplió el cinturón de pobreza en la municipalidad

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fotos/archivo particular

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La comunidad en su desespero han acudido al envió de fotografías y videos a los diferentes medios de comunicación para denunciar lo que Juan Tomas Orobio, vendedor de abarrotes, califica de: “un abandono total del Estado a nosotros que cuidamos la frontera y nos declaramos con orgullo ser colombianos”.

Es que la actividad econòmica se vino abajo. Sus calles se ven solas. Quienes han podido se han marchado, la débil señal de internet colapsa por momentos y el rostro impotente de sus habitantes fija la mirada sobre la mar tratando de arrebatarle a sus olas una señal que informe del arribo de un barco repleto de comida, medicamentos y combustible, principalmente.

Al cierre de esta nota, no se conocen los pronunciamientos y de acciones de los Consejeros Presidenciales, Carlos Correa y Diana Martínez, quienes recibieron las denuncias de manos del mandatario Juradoseño.  El alcalde dice no conocer respuesta de la carta que le envió al presidente Colombiano

El AfroBogotano se comunicò con La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y no tuvo respuesta alguna. Entre tanto los habitantes de Juradò permanecen entre el hambre y la desolaciòn.

“periodista, dígale al presidente que con hambre no hay Paz” finalizó diciendo la Concejal Luna